domingo, 8 de junio de 2008

EL CÁNCER DE MAMA-ALOPECIA Y CAIDA DEL CABELLO

ALOPECIA Y CAIDA DEL CABELLO


EL CÁNCER DE MAMA


El cáncer de mama consiste en un crecimiento anormal y desordenado de las células de éste tejido.
La mama está formada por una serie de glándulas mamarias, que producen leche tras el parto, y a las que se les denomina lóbulos y lobulillos.

Los lóbulos se encuentran conectados entre sí por unos tubos, conductos mamarios, que son los que conducen la leche al pezón, durante la lactancia, para alimentar al bebé.

Las glándulas (o lóbulos) y los conductos mamarios están inmersos en el tejido adiposo y en el tejido conjuntivo, que, junto con el tejido linfático, forman el seno.

A modo de muro de contención, actúa el músculo pectoral que se encuentra entre las costillas y la mama.

La piel recubre y protege toda la estructura mamaria.

El sistema linfático está formado por recipientes y vasos o conductos que contienen y conducen la linfa, que es un líquido incoloro formado por glóbulos blancos, en su mayoría linfocitos. Estas células reconocen cualquier sustancia extraña al organismo y liberan otras sustancias que destruyen al agente agresor.


TRATAMIENTOS CONTRA EL CÁNCER-ALOPECIA Y CAIDA DEL CABELLO

ALOPECIA Y CAIDA DEL CABELLO

TRATAMIENTOS CONTRA EL CÁNCER


La cirugía: Es el método más empleado para aquellos tumores pequeños y localizados en un lugar concreto. Para que sea completamente eficaz se precisa extirpar parte del tejido que rodea el tumor para asegurar así que todas las células cancerosas han sido extirpadas.




La radioterapia: Utiliza partículas de alta energía capaces de penetrar al cuerpo. A través de una máquina, llamada acelerador lineal, se genera y dirigen esas partículas hacia el lugar concreto donde se tengan que aplicar. Las demás zonas del cuerpo se protegen para no recibir la radiación.

La radioterapia utiliza partículas similares a los rayos X, que se utilizan para hacer una radiografía normal, lo que ocurre es que en éstas últimas, la cantidad suministrada es muy pequeña.

Las células cancerosas son especialmente sensibles a la radiación.
El patólogo es quien decide la zona exacta donde suministrar los rayos. La zona exacta del tumor se habrá localizado a través de pruebas diagnósticas como radiografías, biopsias, etc.

La radioterapia puede utilizarse como tratamiento único en aquellos casos en que los tumores sean especialmente sensibles a la radiación y no haya señales de que se haya extendido hacia ningún otro lugar.

Puede emplearse como tratamiento supletorio a la cirugía, para aplicarlo previamente a ésta, y disminuir así el tamaño del tumor y que sea más fácil su extirpación.

El tratamiento conjunto de radioterapia y quimioterapia se utiliza también con frecuencia. A veces, el empleo de quimioterapia antes de la radioterapia hace a las células cancerosas más sensibles a la radiación. Otras se emplea la radioterapia después de la quimioterapia para asegurar la eliminación de todas las células cancerosas.

El paciente tendrá que ir, de forma ambulatoria, a la clínica u hospital donde le administren la radioterapia. La duración de cada sesión son unos veinte minutos. El enfermo estará solo en una sala aislada para que las radiaciones no se propaguen. Las zonas donde se tiene que aplicar la radioterapia estarán marcadas y las demás se protegerán de la radiación. Después de la sesión, el paciente podrá marcharse a su casa.La quimioterapia consiste en el empleo de medicinas para tratar el cáncer. Son medicamentos cuya función es eliminar, dañar o retrasar el crecimiento de las células cancerosas.


La quimioterapia: Actúa sobre las células que se dividen con gran rapidez, que es lo que suelen hacer las cancerosas. Pero también existen otras células, que no son cancerosas y que también se dividen de forma rápida.
Algunos medicamentos quimioterápicos actúan interrumpiendo la fase donde la célula cancerosa se divide y esto hace que el tiempo de crecimiento sea mayor y que la célula muera.
En los últimos años, se están empleando combinaciones de quimioterápicos porque se ha comprobado que su acción conjunta es más eficaz para destruir el cáncer.

Se suelen combinar medicamentos anticancerígenos con modos de acción distintos y capacidad para producir efectos diferentes.

Hay tratamientos que contienen un medicamento que interviene en una fase de la célula, otro que interviene en otra fase y una hormona que cambia las condiciones externas a las células.

Estas combinaciones pretenden ser más eficaces sobre las células cancerosas y menos dañinas para las células normales.

Los medicamentos quimioterápicos pueden administrarse de diferentes formas: a través de un comprimido por vía oral; mediante un suero o inyección intravenosa; por inyección intramuscular o mediante una inyección a través de una punción en la médula ósea.

El trasplante de médula ósea: Se realiza cuando se ha producido un daño en la médula ósea que le impida realizar las funciones que, antes de la quimioterapia, estaba realizando. Estas funciones consisten en la formación de las células sanguíneas, papel fundamental para la vida humana.

La quimioterapia se administra para destruir las células cancerosas pero, al mismo tiempo, puede dañar la médula ósea y otros órganos. Por esto generalmente no se suelen utilizar dosis muy elevadas.

Cuando el cáncer no desaparece con una dosis moderada de quimioterapia y se requiere, para la curación, administrar otra mucho mayor, junto con el empleo en ocasiones de radioterapia, será necesario realizar un trasplante de médula ósea porque ésta va a ser destruida por la quimioterapia.

A la administración de quimioterapia previa al trasplante, se le denomina acondicionamiento.

Con este trasplante se administra células madre que son productoras de las células que forman la sangre.


Las células madre se pueden conseguir directamente de la médula ósea o de la sangre periférica.

Si se extraen de la médula, habrá que realizar múltiples aspiraciones en los huesos de la cadera (crestas iliacas) bajo anestesia general.

En la médula ósea existe una célula madre por cada 2.000 células, para conseguir un número suficiente de células madre hay que extraer casi un litro de médula, por este motivo hay que realizar múltiples pinchazos y el paciente tiene que estar anestesiado.

Otro método consiste en emplear citoquinas, que son una especie de "hormonas de la médula ósea" que hacen salir las células madre a la sangre periférica y son recogidas con unos separadores celulares mediante un procedimiento denominado aféresis o leucoféresis, a través de una máquina similar a la de diálisis.

Una vez extraídas, se colocan en una bolsa de transfusión para administrarlas por vía intravenosa al paciente compatible o bien se congela a -200º C, en el caso de trasplante autólogo.

Cuando la médula se introduce en el interior del torrente sanguíneo a través de un catéter central, estas células madre se dirigen hacia las cavidades de los huesos donde implantan, maduran y se multiplican. Así el paciente puede producir de nuevo células sanguíneas sanas.

En ocasiones, este procedimiento supone la única posibilidad de curación para algunos pacientes con leucemia u otras enfermedades como aplasia medular, mieloma múltiple, linfoma maligno, talasemia mayor, etc. ...

Existen dos tipos de trasplante de células madre, el alogénico y el autológico.

Se habla de trasplante alogénico cuando las células que se trasplantan, sean de médula ósea o de sangre periférica, son de un donante, familiar o no, cuyo tipo tisular es casi idéntico al del paciente.

El trasplante autólogo consiste en obtener médula ósea del propio paciente, mientras la enfermedad está en remisión, para mantenerla congelada y realizar el trasplante después de aplicarle al paciente una dosis alta de quimioterapia.

Este tipo de trasplante se realiza cuando no existe un posible donante o se considera que el riesgo es muy elevado con el trasplante alogénico, por el posible rechazo que pueda sufrir el paciente.

Si no tiene un hermano gemelo, las posibilidades de conseguir un donante compatible no son superiores al 35%.

El trasplante autólogo: Tiene menos riesgos que el alogénico al no existir el rechazo. Sin embargo, hay mayor índice de recidivas porque es posible que al extraer la médula del propio paciente quede alguna célula cancerosa que produzca después del trasplante que la enfermedad reaparezca.

Una vez que se ha realizado el trasplante, la médula tarda en reconstituirse unas 3-4 semanas. Durante este período, denominado aplasia, el paciente no posee un número de células sanguíneas suficiente como para mantenerse con vida. Debido a esto, el riesgo de sufrir infecciones o hemorragias es elevado, por lo que debe permanecer en el hospital, para recibir transfusiones, antibióticos o tratamientos para estimular el crecimiento de los granulocitos.




CÉLULAS NORMALES Y CANCEROSAS-ALOPECIA Y CAIDA DEL CABELLO

ALOPECIA Y CAIDA DEL CABELLO

CÉLULAS NORMALES Y CANCEROSAS

Las células normales crecen a un ritmo limitado y permanecen dentro de sus zonas correspondientes. Las células musculares se forman y crecen en los músculos y no en los huesos; las de los riñones no crecen en los pulmones, etc.

Estas funciones y este ritmo de crecimiento viene determinado por el ADN. Algunas células tienen menos tiempo de vida que otras, como por ejemplo las células del intestino que tienen un período de vida de dos semanas, mientras que los hematíes viven durante unos tres meses.




Otras células van a vivir el tiempo que viva la persona y sólo se dividen para sustituirse a sí mismas, éste sería el caso de las células óseas que actúan cuando hay que reparar una fractura.

La vida de cada grupo de células es distinta y funcionará según se lo dicte su ADN que es distinto para cada tipo de célula. Cada célula está bien diferenciada.

La sangre aporta el oxígeno y los nutrientes necesarios para la vida celular y recoge los productos de deshecho producidos por las células y los transporta a los órganos de filtrado y limpieza (riñones, hígado, pulmones).
La linfa es un líquido incoloro que se compone, en su gran mayoría, por linfocitos, un tipo de glóbulos blancos, y que recorre todo el organismo a través de vasos linfáticos.

El sistema inmunológico se encarga de la defensa del cuerpo a través de los leucocitos que buscan y destruyen a las bacterias y virus.

Los leucocitos viajan por la sangre y por la linfa y se acumulan en aquellos lugares donde hay infección para rodear y matar a las bacterias o virus y, más tarde, emigran por medio de los vasos linfáticos a los ganglios linfáticos.

Los ganglios linfáticos son como racimos de uvas situados en distintas partes del organismo.

Cada ganglio recibe los linfocitos y es en ellos donde se filtran y destruyen las bacterias, los desechos y los propios linfocitos desgastados.

Cuando se produce alguna infección, los ganglios linfáticos se pueden inflamar. Si la infección se produce en un diente, se inflamarán los del cuello. Si la infección es en una mano, estarán aumentados los de la axila correspondiente. Los ganglios también pueden estar inflamados cuando hay un tumor.

La célula normal pasa a convertirse en una célula cancerosa debido a un cambio o mutación en el ADN. A veces esas células, cuya carga genética ha cambiado, mueren o son eliminadas en los ganglios linfáticos. Pero, otras veces, siguen con vida y se reproducen.

Las células cancerosas tienen un aspecto diferente, bien porque su forma ha cambiado o porque contengan núcleos más grandes o más pequeños.

Estas células son incapaces de realizar las funciones que corresponden a las células pertenecientes a ese tejido.

Generalmente se multiplican muy rápidamente, porque les falta un mecanismo de control del crecimiento.

Con frecuencia, son inmaduras debido a que se multiplican de una forma muy rápida y no tienen tiempo suficiente para crecer plenamente antes de dividirse.
Al formarse un gran número de células cancerosas, se amontonan, presionan o bloquean a otros órganos y les impiden realizar su trabajo.

Como no se limitan al espacio originario donde se forman, y se extienden a otras zonas, se dicen que son invasivas.

Tienden a emigrar a otros lugares, a través de la sangre o de la linfa. Las células que se encargan de la defensa del organismo suelen destruirlas, así separadas, pero si sobreviven pueden producir un nuevo crecimiento en un lugar diferente, metástasis, y dañar a otros órganos.

sábado, 7 de junio de 2008

Caída del cabello asociada al embarazo-Alopecia y caida del cabello

Alopecia y caida del cabello


Caída del cabello asociada al embarazo
Durante el embarazo, con los cambios hormonales correspondientes, el número de folículos que inician la fase de crecimiento es mayor de lo normal. Por consiguiente, en muchos casos el cabello crece realmente por encima de lo habitual.

No obstante, los cambios hormonales pueden producir una caída del cabello relativamente importante unos 2-3 meses después del parto, que puede continuar durante un año. La duración de este fenómeno suele ser menor de seis meses y en la mayoría de los casos la densidad normal del cabello se ha recuperado a los 12 meses del parto. Esta caída del cabello posparto puede ser prolongada o exacerbada por el estrés, la hemorragia ocurrida durante el parto y la acción de factores hormonales como la secreción de prolactina (hormona) asociada a la lactancia materna. En mujeres sensibles, también puede desencadenarse después del parto un adelgazamiento genético del cabello, que se manifiesta como un proceso lento que afecta a la zona comprendida desde detrás de la línea de implantación frontal del cabello hasta la parte superior del cuero cabelludo. Si el proceso no se detiene a los 6 meses del parto, la mujer quizá esté experimentando un adelgazamiento capilar hereditario enmascarado precisamente por el parto. Consulte a su médico o dermatólogo para obtener el diagnóstico adecuado.


Prevención para evitar la calvicie femenina-alopecia y caida del cabello

alopecia y caida del cabello

Prevención para evitar la calvicie femenina

Para prevenir la caída del cabello es imprescindible mantener una buena higiene, con lavados de dos a tres veces por semana si el pelo es graso, de una vez a la semana si es seco, y de una a dos si es normal.
No se debe exponer el cabello a factores medioambientales extremos ni cosméticos que lo agredan.

Una nutrición equilibrada, con todas las vitaminas y minerales, contribuirá a mantener no sólo la salud de nuestro organismo en general, sino la de nuestro cabello.

Además, conviene dar masajes en la zona para estimular el riego sanguíneo y para que el pelo crezca más fuerte.


QUERATOSIS PILOSA-ALOPECIA Y CAIDA DEL CABELLO

ALOPECIA Y CAIDA DEL CABELLO

QUERATOSIS PILOSA

La queratosis pilosa es una enfermedad frecuente en la que las células muertas se desprenden de la capa superior de la piel y forman tapones que obstruyen los orificios de los folículos pilosos.

Los tapones provocan la aparición de pequeñas pápulas puntiagudas, que suelen localizarse en la parte superior de los brazos, en los muslos y en las nalgas. La cara también puede resultar afectada, especialmente en los niños. Las personas afectadas de queratosis pilosa suelen padecer estas erupciones en los meses fríos y las pápulas tienden a desaparecer por sí solas en verano.

La causa es desconocida, si bien la queratosis pilosa suele afectar a familias enteras, así que es probable que la herencia tenga un papel importante. Por lo general, las pápulas sólo producen problemas estéticos.

Tratamiento


La queratosis pilosa tiende a desaparecer por sí sola. La gelatina de petróleo mezclada tanto con agua como con crema fría o ácido salicílico puede ayudar a aplanar las prominencias. También pueden utilizarse preparaciones más fuertes de ácido salicílico o crema de tretinoína.

LIQUEN PLANO-ALOPECIA Y CAIDA DEL CABELLO

ALOPECIA Y CAIDA DEL CABELLO

LIQUEN PLANO

El liquen plano, una enfermedad recurrente y pruriginosa, comienza como una erupción de pequeñas y discretas pápulas que luego se combinan hasta formar placas rugosas y descamativas (placas abultadas).


Alrededor de la mitad de las personas afectadas de liquen plano también tienen llagas en la boca. La causa del liquen plano es desconocida. Una erupción idéntica suele aparecer en las personas expuestas a fármacos que contengan oro, bismuto, arsénico, quinina, quinidina o quinacrina y a ciertas sustancias químicas utilizadas en el revelado de las fotografías en color. En consecuencia, el liquen plano puede ser la respuesta del organismo ante un compuesto químico externo u otro agente.

Síntomas

El primer episodio puede comenzar de improviso o gradualmente y persistir durante semanas o meses. Aunque el liquen plano suele desaparecer por sí solo, las placas a menudo reaparecen y los episodios pueden repetirse durante años. Las erupciones se acompañan casi siempre de picor, a veces intenso. Las pápulas suelen ser de color violeta y tener bordes angulares; iluminándolas de lado, emiten un brillo característico. Pueden formarse pápulas nuevas por un arañazo o si se produce una leve lesión cutánea. En ciertos casos la piel queda con una coloración oscura tras la cura de la erupción.

Por lo general, las lesiones se distribuyen de forma simétrica (más frecuentemente en la boca, sobre el tronco, en las superficies internas de las muñecas, en las piernas, en el glande y en la vagina). La cara casi nunca resulta afectada. En las piernas, las lesiones pueden ser especialmente extensas y descamativas. En otros casos ocasiona alopecia (caída del pelo) en placas en el cuero cabelludo.

Las úlceras que produce el liquen plano en la boca son particularmente molestas; por lo general son de color blanco azulado y pueden formarse siguiendo una línea. Con frecuencia las úlceras orales aparecen antes que las lesiones cutáneas y si bien no suelen causar dolor, si son profundas pueden ser dolorosas. Son frecuentes los ciclos de erupción seguidos de curación. Aunque esto ocurra muy raramente, las úlceras de larga duración pueden degenerar en cáncer de boca.

Diagnóstico

El diagnóstico puede ser difícil porque muchas enfermedades se asemejan al liquen plano. El dermatólogo suele reconocerlo por su aspecto y recurrencias características, pero puede ser necesario realizar una biopsia de piel (que consiste en tomar una muestra y examinarla al microscopio) para confirmar el diagnóstico.

Tratamiento

Debe evitarse la utilización de fármacos o de sustancias químicas que puedan causar liquen plano. A las personas que padecen picor intenso se les puede prescribir un antihistamínico como la difenhidramina, la hidroxizina o la clorfeniramina, si bien pueden producir somnolencia. Se pueden utilizar corticosteroides inyectados directamente en la lesión, aplicados sobre la piel o administrados por vía oral, a veces junto a otros medicamentos, como la tretinoína. En los casos en que las úlceras de la boca sean muy dolorosas, es aconsejable usar, antes de las comidas, un enjuague bucal que contenga lidocaína para formar un manto contra el dolor.

El liquen plano puede desaparecer y volver a aparecer tras muchos años. Puede ser necesario realizar un tratamiento prolongado durante los brotes de la enfermedad; entre dos brotes sucesivos y el siguiente no es necesario ningún tratamiento.