domingo, 8 de junio de 2008

TRATAMIENTO PARA CANCER DE COLON-ALOPECIA Y CAIDA DEL CABELLO

ALOPECIA Y CAIDA DEL CABELLO

TRATAMIENTO PARA CANCER DE COLON
El tratamiento se basa principalmente en tres técnicas que son la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia.


La cirugía
La cirugía es el único tratamiento con capacidad curativa en este cáncer. Con ella se consigue un 50% de supervivencia libre de enfermedad.

La técnica quirúrgica que se emplee dependerá de donde se encuentre localizado el tumor.

Cuando el tumor está localizado en el colon, la operación que se realiza generalmente es la resección segmentaria que consiste en la extirpación del tumor y un segmento de tejido normal a cada lado del cáncer.

Se suele extirpar un tercio del colon, y la cantidad de tejido variará en función del tamaño y la situación. Las secciones que quedan se vuelven a unir. Puede que, temporalmente, se tenga que realizar una colostomía.

La colostomía consiste en unir el colon a una salida artificial en la pared del abdomen. Se coloca una bolsa adhesiva en la piel que recogerá los excrementos.

Si el estadio del cáncer es muy bajo, puede extirparse a través de un colonoscopio. Con esta técnica se evita la incisión quirúrgica.

A través de una laparoscopia se pueden extraer segmentos de colon y ganglios linfáticos. Consiste en introducir un tubo largo e iluminado, con el que se observa el interior del abdomen, a través de una pequeña incisión. Este tubo tiene en su extremo final unos artilugios que sirven para cortar los tejidos.

Los tumores que son grandes suelen bloquear la salida de las heces, a esto se le denomina obstrucción intestinal. Cuando no se pueden extirpar estos tumores se tiene que realizar una colostomía para dar salida a los excrementos. En este caso la colostomía será permanente.

En cuanto al cáncer de recto, según sea el tramo afectado así se realizará una técnica u otra.

Cuando el tumor se encuentra por encima de los 7-8 cm desde el canal anal, cerca de la unión del recto y colon, se realizará una resección anterior baja. Con ella se extirpará la parte donde está el cáncer y se unirá el recto con el colon.
Si el tumor se encuentra localizado más cerca del ano, es necesario una resección abdominoperineal. Tras ésta, será necesaria una colostomía pues no se puede conseguir la unión del recto con el colon.


Cuando están afectados el recto y órganos cercanos, como la vejiga, próstata o útero, se realiza una exenteración pélvica que consiste en la extirpación de estos órganos. También es necesaria aquí la colostomía y, si se extirpa la vejiga, será preciso realizar una urostomía, que consiste en crear una salida en el abdomen para la orina.

Si existen metástasis, según sea el número y la localización de éstas, se podrá realizar una intervención para extirpar el tumor. La cirugía se realizará en aquellos pacientes que vayan a prolongar su tiempo de vida o aumentar su calidad.

Existen otros métodos para eliminar esos tumores que no requieren de una intervención quirúrgica. Entre otros están la congelación del tumor o la inyección de alcohol concentrado que los destruyen.

La quimioterapia

La quimioterapia consiste en la administración de medicamentos que destruyen o dañan las células cancerosas. Se utiliza en tumores de recto de alto riesgo de diseminación, en el estadio C de Dukes en adelante.

Existen varias vías de administración, pero las más frecuentes son la vía oral y la vía intravenosa.

No es necesaria la hospitalización para recibir este tratamiento, se puede hacer de forma ambulatoria. Esto dependerá del estado de la paciente y del tiempo de duración del tratamiento.

El tratamiento quimioterápico en el cáncer de colon se realiza como terapia adyuvante, es decir, sumada a la cirugía.

Gracias a los avances realizados en el tratamiento con quimioterapia llevados a cabo en las últimas décadas, el pronóstico y la supervivencia del cáncer de colon y recto ha aumentado considerablemente.

Estos avances consisten en el empleo de varios medicamentos combinados y no cada uno por separado.


La radioterapia

Consiste en el empleo de rayos de alta energía, como rayos X, para destruir o disminuir el número de células cancerosas. Es un tratamiento local.

Se desarrolla a lo largo de cinco días a la semana durante varias semanas (las que el oncólogo y el radiólogo hayan creído convenientes), y el paciente va de forma ambulatoria a la clínica o sala donde se realice la radioterapia; no tiene que estar ingresado para ello.

En sí, el tratamiento dura unos minutos. No es doloroso sino que es algo parecido a una radiografía sólo que la radiación es mayor y está concentrada en la zona afectada.

Los efectos secundarios de este tratamiento son ligera irritación de la piel, náuseas, diarrea, irritación rectal, irritación de vejiga o cansancio.

La radioterapia se utiliza principalmente en este tipo de cáncer cuando el tumor está unido a otro órgano o tejido de forma que impide su extirpación mediante cirugía.

DIAGNÓSTICO DEL CANCER DEL COLON

ALOPECIA Y CAIDA DEL CABELLO

DIAGNÓSTICO DEL CANCER DEL COLON

1) Hemoccult o sangre oculta en heces
Esta técnica puede dar lugar a falsos positivos si no se realiza correctamente.
La persona tendrá que seguir fielmente una dieta durante unos días antes de la recogida de una muestra.
En su dieta deberá evitar la ingesta de carnes o embutidos crudos durante dos días, así como vitamina C. Son aconsejables las verduras, frutas y cereales.

Se deberán recoger dos muestras de diferentes lugares de las heces, realizándose el test en tres días consecutivos.

Con esta prueba pueden detectarse un gran número de casos en estadios A y B, más del 84%. Esta prueba no se emplea como único método para el diagnóstico pues se requiere de la colonoscopia para realizar un diagnóstico final.

2) Tacto rectal
Exploración física que realiza el médico introduciendo un dedo en el ano para detectar anomalías.

Esta técnica se utiliza de manera complementaria pues como método de diagnóstico no es muy útil ya que la mayoría de los tumores están más allá de los 11cm.



3) Fibrocolonoscopia
Consiste en la introducción de un tubo hueco iluminado, delgado y flexible, de un dedo de grosor aproximadamente. Se utiliza para examinar el colon y también puede tomarse una muestra para realizar una biopsia o realizar una extirpación de los pólipos. Esta prueba se suele llevar a cabo con sedación del paciente, para disminuir las molestias.

El diagnóstico implica la confirmación del tumor y el estudio de la extensión de éste a otros órganos del cuerpo.

Las pruebas diagnósticas que se emplean son el enema opaco, la colonoscopia, la ecografía y la tomografía computerizada.

El enema opaco consiste en introducir una sustancia por el ano, generalmente sulfato de bario, hasta llenar la mitad del colon. El paciente se moverá para distribuir el bario por todo el colon. Después se introduce aire para expandir el colon. Con esto se consigue visualizar bien el colon al hacer una radiografía. Se verán defectos en los pliegues o contornos irregulares.

La fibrocolonoscopia permite ver de modo directo el interior del colon o recto y la lesión que hay en ellos. El colonoscopio se conecta a una cámara de video y a un monitor para que el médico pueda examinar el tubo digestivo. También se puede extirpar los pólipos o recoger material para una biopsia. Esta técnica es, hoy por hoy, el mejor método diagnóstico.

La ecografía utiliza ondas sonoras para crear una imagen. Es útil para descartar metástasis hepáticas o pélvicas. También para saber si hay invasión local o regional en el tumor de recto.

La tomografía computerizada consiste en una técnica de rayos X, que utiliza un haz giratorio, con la que se visualiza distintas áreas del cuerpo desde diferentes ángulos. Se utiliza para descartar metástasis en otros órganos.


SÍNTOMAS DEL CANCER DEL COLON-ALOPECIA Y CAIDA DEL CABELLO

ALOPECIA Y CAIDA DEL CABELLO

SÍNTOMAS DEL CANCER DEL COLON


Cuando se produce sintomatología, el cáncer colo-rectal suele estar avanzado y las posibilidades de supervivencia son muy escasas. Por este motivo, es fundamental un diagnóstico precoz basado principalmente en la pérdida de sangre en heces.

Los pacientes pueden presentar alguno de estos síntomas:

- Cambio en los hábitos intestinales: diarrea, estreñimiento o estrechamiento de los excrementos. Se considera como norma que las diarreas son características de los casos de cáncer de ciego y colon ascendente. Mientras que el estreñimiento lo es de los localizados en descendente y sigma. La diarrea se produce por el proceso de irritación y el estreñimiento debido a que el tumor está estrechando la luz del intestino y no permite el paso de la materia fecal.

- Sensación de tener que evacuar que no se alivia al hacerlo.

- Sangrado rectal o en los excrementos.

- Debilidad, cansancio y disminución del apetito: estos síntomas se dan cuando el cáncer está muy avanzado.

- Masa tumoral: cuando el tumor está muy desarrollado puede detectarse la masa en una palpación.

- Dolor cólico: sensación de plenitud o molestia indefinida, a veces difusa y otras veces localizada. Cuando se produce un cuadro de obstrucción puede darse dolor debido al estrechamiento que se produce en el intestino. También el dolor se ocasiona debido a las infiltraciones peri-rectales de las estructuras nerviosas.

- Ictericia: coloración amarillenta de la piel y los ojos debido a una afectación hepática.

¿Puede prevenirse este cáncer de colon?-Alopecia y caida del cabello

Alopecia y caida del cabello

¿Puede prevenirse este cáncer de colon?

Al no conocerse realmente la causa específica de este cáncer, no puede prevenirse aunque sí se puede actuar eficazmente con un diagnóstico temprano.
Se pueden detectar pólipos en sus primeras etapas y extirparlos para evitar la posible formación de células cancerosas.
Las personas pueden disminuir o variar aquellos factores de riesgo que puedan cambiar como los siguientes:

- Mantener una actividad diaria moderada ayuda a disminuir la probabilidad de tener cáncer.

- Tomar una dieta con bajo contenido en grasas, rica en verduras y frutas previene la formación y crecimiento de este cáncer.

- Dejar de fumar. El tabaco influye en la formación de muchos tipos de cáncer. En el de colon, los hombres fumadores tienen un 34% más posibilidades de padecerlo, y las mujeres fumadoras un 43%.

-Beber alcohol moderadamente.

En cuanto a los factores genéticos predisponentes, lo que pueden hacer las personas que los tengan es acudir frecuentemente a revisiones. Su médico les podrá dar toda la información que necesiten y las posibles vías de diagnóstico que pueden elegir.

Se han realizado varios estudios epidemiológicos en donde se ha observado que aquellas personas que toman regularmente aspirina y otros medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINES), tienen un riesgo entre un 40% y un 50% menor de desarrollar cáncer colo-rectal y pólipos adenomatosos. Estos estudios no han demostrado completamente la relación de estos medicamentos con el cáncer, tampoco se ha determinado la dosis eficaz mínima, el mecanismo de acción o las poblaciones en las que proporcionaría un mayor beneficio.

Otros estudios epidemiológicos indican que hay una asociación entre la terapia de reemplazo de estrógenos, para aquellas mujeres que han pasado la menopausia, con una reducción del riesgo de desarrollar un cáncer colo-rectal. Tampoco se han evaluado si este efecto compensa el riesgo que produce esta terapia de aumentar las posibilidades de sufrir cáncer uterino y de mama


CANCER DEL COLON-ALOPECIA Y CAIDA DEL CABELLO

ALOPECIA Y CAIDA DEL CABELLO

CANCER DEL COLON


El cáncer colo-rectal consiste en el crecimiento descontrolado de células anormales en esa parte del intestino. Estas células pueden invadir y destruir el tejido que se encuentra a su alrededor. Si penetran en el torrente sanguíneo o linfático, pueden extenderse a cualquier parte del organismo y producir daños en otros órganos. A este proceso de expansión se le denomina metástasis.

El colon y el recto forman parte del sistema digestivo. El colon es la primera sección de intestino grueso. En él se siguen absorbiendo nutrientes y agua de los alimentos que han sido ingeridos, como ocurre en el intestino delgado, y sirve de contenedor para el material de desecho. Este material va avanzando hasta el recto, última parte del intestino grueso, hasta que es expulsado al exterior a través del ano.

El colon se divide en cuatro segmentos: ascendente, transverso, descendente y sigmoide. El recto se une al colon sigmoide.

Tanto el colon como el recto están formados por varias capas de tejido. Según estén afectadas una u otra capa, así será el pronóstico del cáncer.

El cáncer que comienza en el colon, se denomina cáncer de colon y el que comienza en el recto, cáncer de recto.

Según esté afectada una parte u otra, los síntomas serán distintos y las pruebas diagnósticas serán distintas y más eficaces para detectar el cáncer según la zona donde aparezca.

Se piensa que el cáncer de colon evoluciona lentamente antes de ser diagnosticado como tal. Antes de que se desarrolle un cáncer suelen aparecer lesiones en el intestino que se denominan displasias o pólipos adenomatosos.

Algunos tipos de pólipos no son cancerosos, pero el hecho de haber tenido aumenta la probabilidad de tener, en un futuro, cáncer en esa zona del intestino.

El cáncer de colon es la segunda causa de muerte por cáncer, después del cáncer de pulmón en el hombre y de el de mama, en la mujer. Entre un 22% y un 36% de los casos, se presenta la enfermedad avanzada y, en estos casos, el índice de supervivencia ronda a cero.



TRATAMIENTO PARA EL CANCER DE PRÓSTATA-ALOPECIA Y CAIDA DEL CABELLO

ALOPECIA Y CAIDA DEL CABELLO

TRATAMIENTO PARA EL CANCER DE PRÓSTATA


El tratamiento presenta menos ventajas a los hombres mayores de 70 años que a otros más jóvenes. Esto es debido a que los más mayores tienen más posibilidades de morir por otra causa que no sea el cáncer. Además estos tratamientos pueden producir impotencia e incontinencia con lo que la forma de vida de estos pacientes puede deteriorarse gravemente.


Algunos enfermos con cáncer de próstata deciden esperar y vigilar el curso de la enfermedad antes de someterse a algún tratamiento.

Los tratamientos que se suelen emplear son los siguientes:

Prostatectomía radical:
con esta operación se extirpa toda la glándula prostática y se utiliza cuando el cáncer no se ha propagado más allá de la próstata.

Se puede realizar con anestesia general o anestesia epidural.

Existen dos formas de realizar esta intervención, una la prostatectomía retropúbica radical y otra la prostatectomía perineal radical. En la primera la incisión quirúrgica se realiza por el abdomen inferior. En la segunda, la incisión se realiza entre el escroto y el ano. Con esta última, no se pueden extirpar los ganglios linfáticos.

La glándula prostática está rodeada de nervios que hay que revisar durante la intervención para comprobar que no estén afectados. Si lo están, habrá que extirparlos, si no, se conservarán aumentando con ello las probabilidades de no sufrir impotencia tras la operación.

El tiempo de la intervención es de una a cuatro horas. El paciente estará hospitalizado durante cuatro o cinco días y tendrá que estar de tres a cinco semanas sin trabajar.

Por lo general, se llevará una sonda urinaria durante 10 o 12 días después de la intervención, tras este período se retirará la sonda.
Resección transuretral de la próstata: consiste en una extirpación parcial de la próstata, la parte que se encuentra rodeando la uretra.

Este tipo de intervención se realiza en hiperplasias benignas de próstata y también en aquellos pacientes con cáncer prostático que no pueden ser sometidos a resección total. Se utiliza para aliviar los síntomas que presentan estos pacientes pero no para curarlos.

La intervención se realiza mediante un instrumento que se introduce por uretra. Éste lleva insertado un pequeño metal que al calentarse corta la parte de tejido maligno. Se emplea anestesia general o epidural. La operación dura aproximadamente una hora.

Tras la intervención, la orina es conducida, a través de un catéter, desde la vejiga al exterior. Se mantendrá la sonda durante dos o tres días y luego se retirará.

El paciente podrá incorporarse a su hábitos normales de vida tras una o dos semanas.

Criocirugía: consiste en congelar las células cancerosas para mantener localizado el cáncer. Se realiza colocando una sonda, a través de una incisión en la piel, entre el ano y el escroto.

Para localizar el lugar donde tiene que insertarse, se utiliza una ecografía transrectal.

Al mismo tiempo se introduce otra sonda por uretra, por la que se pasa suero salino tibio para que la uretra no se congele.

Esta técnica tiene que realizarse con anestesia epidural.

En la intervención se colocará un catéter en vejiga, a través de una incisión en la piel para que la orina salga sin problemas pues, tras la intervención, la próstata se inflama. Esta sonda se mantendrá durante una o dos semanas, tras las cuales se retirará y el hombre podrá orinar normalmente.

Esta técnica se suele emplear en aquellos pacientes que, por sus condiciones físicas, no pueden soportar una cirugía o un tratamiento con radioterapia.

Radioterapia: La radioterapia consiste en el empleo de rayos de alta energía, como rayos X, para destruir o disminuir el número de células cancerosas. Es un tratamiento local.

Se desarrolla a lo largo de unos días (los que el oncólogo y el radiólogo hayan creído convenientes), y el paciente va de forma ambulatoria a la clínica o sala donde se realice la radioterapia; no tiene que estar ingresado para ello.

En sí, el tratamiento dura unos minutos. No es doloroso sino que es algo parecido a una radiografía sólo que la radiación es mayor y está concentrada en la zona afectada.

Los efectos secundarios de este tratamiento son inflamación, enrojecimiento y sequedad como después de una quemadura solar, que suelen desaparecer tras seis o 12 meses.

Braquiterapia: consiste en un tipo de radioterapia interna. Se utilizan unas pequeñas partículas, del tamaño de un grano de arroz, que son insertadas en la próstata. Estas partículas son radiactivas y emiten radiación durante semanas o meses. No producen dolor, su tamaño es muy pequeño, su presencia ocasiona poca incomodidad. Puede que durante una semana después de su colocación, la persona presente dolor en el área perineal y un color de orina rojo-pardo.

Tratamiento hormonal: consiste en disminuir los niveles de andrógenos, hormonas masculinas porque éstas provocan un crecimiento de las células cancerosas. Al disminuir los niveles de estas hormonas, se pueden reducir o hacer que crezca más lentamente el cáncer pero no se cura.

Este tratamiento se utiliza con aquellos pacientes que tienen un cáncer de próstata extendido a otras partes del cuerpo.

La reducción hormonal se puede hacer mediante la extirpación de los testículos o mediante la administración de medicamentos. La primera técnica es muy agresiva y generalmente se suele preferir la segunda.

Los análogos de la hormona liberadora de hormona luteinizante (LHRH) son medicamentos que disminuyen la cantidad de testosterona producida en los testículos. Se inyectan mensualmente o cada tres meses en la consulta de un médico o en un centro de oncología. Los medicamentos que se emplean son el leuprolide y el zoladex.

Después de estos dos tratamientos, se pueden utilizar los bloqueadores de los andrógenos. También se emplean como un tratamiento combinado con los anteriores, siendo más eficaz que cada uno por separado.

Los antiandrógenos se administran en forma de píldoras, una o tres veces al día.

Quimioterapia: se utiliza cuando el cáncer de próstata se ha extendido fuera de la glándula prostática y cuando la terapia hormonal ha fallado. Con ella no se persigue destruir todas las células cancerosas pero sí reducir los síntomas y retrasar la evolución del cáncer. No se recomienda su uso para las primeras etapas del cáncer de próstata.

Consiste en la administración de medicamentos que destruyen las células cancerosas.

Existen varias vías de administración, pero las más frecuentes son la vía oral y la vía intravenosa.

No es necesaria la hospitalización para recibir este tratamiento, se puede hacer de forma ambulatoria. Esto dependerá del estado de la paciente y del tiempo de duración del tratamiento.

Habitualmente se administran dos o más medicamentos conjuntamente para evitar que las células cancerosas se hagan resistentes a la quimioterapia.

Efectos secundarios de estos tratamientos

Los efectos secundarios más importantes son la incontinencia o incapacidad para controlar la emisión de orina. Los tratamientos para el cáncer de próstata pueden dañar los músculos y los nervios de la vejiga y de la uretra. Esto puede provocar que se escape la orina al toser, reír, o al realizar ejercicios.

Otro tipo de incontinencia que se puede presentar es al acumularse mucha cantidad de orina en la vejiga. Esto ocurre porque la próstata aumentada de tamaño presiona sobre el conducto uretral impidiendo la salida de orina. También puede ocurrir como consecuencia de la formación de tejido en la cicatriz tras la operación; este tejido bloquea el flujo de orina.

La impotencia o incapacidad para obtener una erección del pene, puede ser otro efecto secundario. Ésta se produce debido a que los nervios, responsables de las erecciones, hayan sido dañados o extirpados por la prostatectomía radical.

SINTOMAS DE CANCER DE PRÓSTATA-ALOPECIA Y CAIDA DEL CABELLO

ALOPECIA Y CAIDA DEL CABELLO

SINTOMAS DE CANCER DE PRÓSTATA :

Los síntomas más frecuentes son:

- Necesidad de orinar frecuentemente y, sobre todo, por la noche.
- Dificultad para comenzar la micción o detenerla.
- Incapacidad para orinar.
- Interrupción del flujo de orina o débil.
- Micción dolorosa o sensación de quemazón.
- Dificultad para tener una erección.
- Eyaculación dolorosa.
- Sangre en orina o semen.
- Dolor frecuente o sensación de tensión en la parte inferior del abdomen, en caderas o en la parte superior de los muslos.

Cualquiera de estos síntomas pueden presentarse cuando existe cáncer pero también con cualquier otro problema menos serio. Por lo que no debe cundir el pánico si se presentan, pero es conveniente consultar con su médico.



El cáncer de próstata crece muy lentamente, por esto no varía mucho el índice de supervivencia si se detecta muy pronto y se pone tratamiento o si se hace más tarde, siempre que el tumor no se haya propagado más allá de esta glándula.

No está muy claro que el tratamiento en las primeras etapas del cáncer, ayude a todos los hombres a vivir más. Además estos tratamientos contra este cáncer pueden afectar a la calidad de vida del hombre.

Lo que se ha observado es que la tasa de mortalidad ha disminuido desde que se generalizaron las pruebas de detección temprana del cáncer. Pero no se ha comprobado realmente que sea por esa relación con el diagnóstico precoz.
Determinación en sangre de la PSA o antígeno prostático específico
Los especialistas no se ponen de acuerdo sobre la utilidad del diagnóstico precoz de los cánceres de próstata. La Sociedad Americana del Cáncer sostiene que los hombres, a partir de los 50 años, deberían realizarse anualmente un tacto rectal y una analítica de sangre para detectar un antígeno prostático específico (PSA).

Según los estudios realizados, no está demostrado en ningún caso que el chequeo rutinario sirva para un diagnóstico precoz.

La determinación de la PSA puede dar muchos falsos positivos (parece que hay una enfermedad pero no la hay realmente) con lo que se realizarían muchas biopsias de la glándula innecesarias, aumentando con ello la ansiedad del paciente.

Se han realizado trabajos de investigación para estudiar la eficacia de los tratamientos. Después de revisar un gran número de prostatectomías en estos trabajos se ha llegado a la conclusión de que en un elevado porcentaje de las operaciones realizadas, el resultado del tratamiento hubiera sido igual si no se hubiese hecho la operación.

Se debe tener especial cuidado con los grupos de alto riesgo, hombres de raza negra, edad elevada, etc.

Las cifras del análisis para determinar la PSA se expresan en nanogramos por mililitros. Por lo general, resultados por debajo de 4ng/ml se consideran normales. Entre 4 y 10ng/ml, son resultados dudosos. Aquellos que están por encima de 10ng/ml se consideran resultados altos y con mayor probabilidad de presentar un cáncer de próstata.

Estos resultados, sólo dan idea de la probabilidad de tener cáncer de próstata pero no la seguridad de ello. Algunas enfermedades, como la prostatitis (inflamación de próstata) o la hiperplasia benigna (agrandamiento no canceroso) pueden dar falsos positivos.

Según sea el resultado de la analítica y del tacto rectal, se aconsejará realizar una biopsia de la glándula para confirmar el diagnóstico.

La determinación de la PSA ayuda a conocer, en aquellos hombres que ya han sido diagnosticados de cáncer a través de biopsia, el pronóstico de la enfermedad.

Los hombres con una PSA muy elevada, tienen muchas posibilidades de que el cáncer se haya propagado más allá de la glándula prostática y el índice de supervivencia sea menor.

Tacto rectal


La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que los hombres de 50 años o más, y que tengan una esperanza de vida de más de 10 años, se realicen un tacto rectal anualmente.
El tacto rectal consiste en que el médico introduce un dedo cubierto con un guante lubricado en el recto del paciente para detectar cualquier anormalidad o bulto que pudiera ser un cáncer. La próstata está situada cerca del recto y generalmente los tumores comienzan por las zonas que pueden palparse.
La prueba dura poco tiempo y, aunque es incómoda, no es dolorosa.

Ecografía transrectal

Utiliza ondas sonoras para crear una imagen de la próstata en un monitor. Con esta prueba puede visualizarse cualquier alteración. Es muy útil para aquellos tipos de tumores que se presentan en zonas que no pueden palparse.
Esta técnica dura unos 10-20 minutos, no es dolorosa aunque es incómoda.
Se recomienda su uso cuando se ha visto alguna anomalía con las anteriores pruebas, para detectar dónde se localiza el tumor exactamente y guiar así la aguja para la biopsia.

Una biopsia es un procedimiento quirúrgico en donde se toman muestras de tejidos para analizarlos al microscopio. Se toman varias muestras de diferentes zonas de la próstata para tener una visión representativa. Es el método principal para confirmar el diagnóstico de cáncer.

Si se detecta el cáncer a partir de una biopsia, se tiene que establecer la etapa en la que se encuentra.